Mi Vida

“Siempre aprendí algo de ella” decían de la genuina reina de la moda británica, una estilista de ideas inalcanzables, de esas a las que las respuestas le llegaban solas. Natural, salvaje, elegante, pura, apasionada, divertida… Uno de esos raros espíritus libres y originales marcando el diseño de los 90. La moda es la mejor forma de arte, solo unos pocos pueden pintar, pero todo el mundo se viste. Es totalmente democrático y, por consiguiente, fascinante.

Isabella Blow vestía como vivía. Era provocadora, audaz, ingeniosa, excéntrica e imposible de ignorar; como su ropa. Un tocado en forma de langosta con cristales incrustados, cuernos en lugar de hombreras, trajes de pantalón con una sola pernera o levitas con brocados estrambóticos.

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En alguna oportunidad le preguntaban ¿qué era la moda para ella? y siempre respondía, “Mi vida”. ¿Qué era la vida? ¿Qué es la vida para alguien con más de 7 intentos de suicidio? Aunque era común que hablara sobre su deseo de morir, cuando finalmente sucede, es cuando se toma enserio. Sin importar si era para un evento público, una fiesta privada o un día de campo, Isabella Blow siempre estaba vestida para impactar. “Tengo que hacerlo porque, aunque me duela decirlo, soy fea” decía. Esa emotividad excesiva y necesidad de llamar continuamente la atención se reflejaba en comportamientos impropios para las diferentes situaciones. Era el centro de atención y se sentía cómoda con ello, solía aburrirse rápidamente de la rutina y tenia un comportamiento que se caracterizaba por la seducción y provocación. Buscaba la aprobación continua de los demás modificando su actitud y forma de ser, de acuerdo a la situación en la cual se encontraba. Frente a los problemas que podían surgir, reaccionaba en forma exagerada con llantos dramáticos, ataques de ira, para poder manipular a los demás.

Es por esto, que con mi video, “Mi vida”, quise reunir todos estos síntomas que se podrían generar , en donde por durante dos horas, con solo esa palabra sonando en el fondo, las personas sientan lo nefasto, incómodo y hasta llegar a acostumbrarse al ruido que transmite el video.

Cuando un salón de clases transcurre con las típicas 2 horas y algo extraño irrumpe en ella genera atención, reacción, provocación, genera algo… Algo cómo lo que alguna vez fue Isabella, pasando de ser la típica estilista, mujer amante de la moda, a ser un espectáculo de moda emocionante, a quien no le importaba que después de hablar se le viera la sutil marca de labial en sus dos grandes dientes amarillos, en como sus sombreros quedaban con marcas de su típico labial rojo y matices y con ese rastro que dejaba tras ese par de bocanadas de nicotina de ese placer tan grato que sentía cuando el humo amargo de un cigarrillo traspasaba su cuerpo, y a pesar de que su atención estaba en todos lados, un cigarrillo podía convertirse en creación a través de la concentración, esos 1,5 gramos de nicotina que le inyectaba a su cuerpo, matándola lentamente terminaba por estimularla.

Con nicotina, con pesticida, con cáncer o no en los ovarios, tendremos todos la misma suerte, en medio de una bocanada de aire, al final, dejaremos de respirar, como en algún momento el video dejara de sonar.

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